lunes, 28 de septiembre de 2009

...Llegará.

Tenía tantas ganas de que llegara, que en cuanto lo vió pasar lo cogió.
Lo cogió: se subió ilusionada pensando en lo que dejaba atrás, lo que acababa de vivir y lo que le esperaba, lo que les esperaba. No llevó maletas, no había sitio para ellas, ni había tenido tiempo para prepararlas, ¿para qué las iba a querer? Ya le tenía a él, tenía lo que había estado negándose durante casi 10 años.
Y ahora... ahora lo tenía ahí, a su lado.

Espera... ¿A su lado?
Miró y No. No estaba ahí, ni en el asiento de atrás, ni delante.. no estaba.
Recorrió el vagón poco a poco, y luego el tren entero acelerando el paso y con cada uno de ellos, la respiración.
No estaba.


Se había subido tan rápido que no se fijó ni en el andén, ni en la dirección... Sus ganas le pudieron, se subió sola y montó castillos en el aire.



El señor Cabeza de Rosa la vió llegar cabreada: se sentía una estúpida, ella nunca había actuado así. Sí vale, era impulsiva, pero no de esa manera. Pero bueno, sabía que no pasa nada, al menos se dió cuenta antes de llegar al destino equivocado y verse sola.

Y ahora Cabeza de Rosa la tiene ahí, sentada en la cama mirando la maleta vacía, pensando si debe ir metiendo algo o bien guardarla en el armario, dónde había estado durante esa media vida.


- No es el momento -le abrió los ojos él-. Pero podría serlo. Te lo dije incluso cuando estaba con ella... El momento llegará.

3 comentarios:

  1. uhmmm me gusta mucho cómo escribes, no sabía que también tenías un blog ^.^

    (soy montaña, satine de la pupe, fotograma en blogspot, por lo visto tengo personalidad múltiple).

    Te pondré en mi blog en la lista de blogs que leo ;)

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