Hoy ha visto las luces, han llegado los servilleteros y ha envuelto 5 gatos.
5 gatos.
5 putos gatos le han hecho darse cuenta de que se le ha acabado el tiempo. O está a punto.
Ha tenido ya 10 meses con sus respectivas semanas, días, horas...para reaccionar y moverse y, no. En lugar de 10 meses le han hecho falta 10 ojos inertes de plástico azul para hacerle ver todo lo que ha hecho. Bueno, más bien.. lo que NO ha hecho.
2 de 3. Cualquiera diría que no está mal, que es un buen resultado, que.. yo qué sé, ¡menos da una piedra! Pero no, Cabeza de Rosa la ha visto llegar maldiciendo la Navidad y las costumbres y su cabeza y sus promesas y sus manos y sus labios.
2 de 3 no llega a pleno.
No llega. Se acerca pero no llega.
2 de 3 no vale.
Parecía que iba por buen camino: con el 1º se quedó algo acomplejada y creía no ser ella; el 2º le costó más, pero parece que al fin lo consiguió. Pero el 3º... cada día que pasa lo ve más lejos y no sabe qué puede hacer.
Apenas le quedan unas pocas semanas para conseguir el pleno, para decidir qué es más fuerte el Miedo a Equivocarse o el Miedo al Fracaso.
- Eres tan jodidamente TÚ que ni siquiera me pedirás ayuda a mí -le reprocha Cabeza de Rosa-.
- No la necesito -asegura con la mirada brillante-. Sólo tengo que celebrar mi (no) cumpleaños y que alguien me regale unas Converse Negras.
- ¿Sólo?
- Está tirado -intenta convencerle(se) -.
martes, 3 de noviembre de 2009
miércoles, 28 de octubre de 2009
.12caras. (En Construcción)
Ya está.
Se acaba de dar cuenta de que es así, no es solo el título, es así: 12 caras en Construcción.
En construcción.
Y como ese dado de doce caras...
tú solo puedes ver seis.
Personalidad Múltiple
Uno quería hacer las cosas siempre bien,
el otro en cambio quería romperlo todo
El tres pensaba que nada importaba
y el cuarto siempre quería dormir
El quinto siempre ponía que corriera
a dónde fuera, lejos, lejos
Y el sexto sólo pensaba en follar
y al siete sólo le importaban las canciones,
al ocho sólo lo que pudieran decir,
al nueve cómo sonarían si las tocara otro
Y el diez se preguntaba si te iban a gustar
después de una semana sin hablar de él
Once nunca se inclinaba
y el doce siempre tenía una opinión,
el trece se encargaba de la buena suerte
y el catorce nunca quería mirar atrás
Los diez siguientes pensaban en diez cosas diferentes
llegando hasta los veinte sin saber que podía decir,
simplemente que aún no sé contar,
simplemente que aún no sé contar
Los treinta siguientes se pillaban con los dientes,
se peleaban y jugaban a ser fuertes,
los números pares no encontraban sus lugares,
los impares parecían números naturales
Los decimales sugerían que no éramos normales
y el infinito los convierte en números irracionales
irracionales, irracionales, irracionales
No hablaremos de los números primos
que sólo se dividen por uno o por ellos mismos.
Irracionales ...
Se acaba de dar cuenta de que es así, no es solo el título, es así: 12 caras en Construcción.
En construcción.
Y como ese dado de doce caras...
tú solo puedes ver seis.
Personalidad Múltiple
Uno quería hacer las cosas siempre bien,
el otro en cambio quería romperlo todo
El tres pensaba que nada importaba
y el cuarto siempre quería dormir
El quinto siempre ponía que corriera
a dónde fuera, lejos, lejos
Y el sexto sólo pensaba en follar
y al siete sólo le importaban las canciones,
al ocho sólo lo que pudieran decir,
al nueve cómo sonarían si las tocara otro
Y el diez se preguntaba si te iban a gustar
después de una semana sin hablar de él
Once nunca se inclinaba
y el doce siempre tenía una opinión,
el trece se encargaba de la buena suerte
y el catorce nunca quería mirar atrás
Los diez siguientes pensaban en diez cosas diferentes
llegando hasta los veinte sin saber que podía decir,
simplemente que aún no sé contar,
simplemente que aún no sé contar
Los treinta siguientes se pillaban con los dientes,
se peleaban y jugaban a ser fuertes,
los números pares no encontraban sus lugares,
los impares parecían números naturales
Los decimales sugerían que no éramos normales
y el infinito los convierte en números irracionales
irracionales, irracionales, irracionales
No hablaremos de los números primos
que sólo se dividen por uno o por ellos mismos.
Irracionales ...
lunes, 26 de octubre de 2009
.Aúnno.
El señor Cabeza de Rosa la notaba rara.
Sabía que se creaba sus alteregos (sí, en plurar, eran muchos) dándoles una personalidad tan fuerte que en ocasiones no es que se fusionaran, sino que la absorvían hasta el punto de dejar de ser ella para ser ellos.
En lo que Él creía uno de ellos quiso parar y pidió un motivo, y el Señor Cabeza de Rosa no lo entendía, él nunca pedía nada, no lo necesitaba y si lo necesitaba... lo conseguía.
Un Motivo.
Llevaba tiempo pidiéndo un Motivo, intentando trascender y búscandolo fuera de ella. Tampoco pedía mucho, solo quería que fuera bueno, lo suficientemente bueno como para hacerla parar. O que tuviera chocolate. O que fuera un tubérculo. Era igual, lo importante era el resultado.
Lo importante era parar.
- ¡¿Y para qué un Motivo?! -pregunta Cabeza de Rosa- Si lo quieres.. ¡solo hazlo! O bueno, deja de hacerlo. Para.
Pero no. Sabe que no es tan sencillo para ella, necesita algo que venga de fuera, y que dure lo que tenga que durar hasta que no lo necesite más.
No es lo suficientemente fuerte para dejar de hacerlo.
.Aúnno.
Sabía que se creaba sus alteregos (sí, en plurar, eran muchos) dándoles una personalidad tan fuerte que en ocasiones no es que se fusionaran, sino que la absorvían hasta el punto de dejar de ser ella para ser ellos.
En lo que Él creía uno de ellos quiso parar y pidió un motivo, y el Señor Cabeza de Rosa no lo entendía, él nunca pedía nada, no lo necesitaba y si lo necesitaba... lo conseguía.
Un Motivo.
Llevaba tiempo pidiéndo un Motivo, intentando trascender y búscandolo fuera de ella. Tampoco pedía mucho, solo quería que fuera bueno, lo suficientemente bueno como para hacerla parar. O que tuviera chocolate. O que fuera un tubérculo. Era igual, lo importante era el resultado.
Lo importante era parar.
- ¡¿Y para qué un Motivo?! -pregunta Cabeza de Rosa- Si lo quieres.. ¡solo hazlo! O bueno, deja de hacerlo. Para.
Pero no. Sabe que no es tan sencillo para ella, necesita algo que venga de fuera, y que dure lo que tenga que durar hasta que no lo necesite más.
No es lo suficientemente fuerte para dejar de hacerlo.
.Aúnno.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Conversaciones contigo mientras no estabas 2.
A ver, que no pasa nada, creo que todos los que hemos tenido relaciones importantes hemos tenido también un polvo de transición. Sí, yo también lo tuve.
Já, y.. ahora que lo pienso, lo recordaré siempre. Quizá porque fue penoso -ya sabes 1, 2, 3-, o porque fue ese, el de Transición, pero el caso es que lo recuerdo. Y quizá tú me recuerdes a mí. O no. La verdad es que me da un poco igual, no busco ser inmoral, al menos no contigo. Aunque hay algo que me dice que me he hecho eterna (o quizá en el fondo quiero serlo) en ti... puede que algún pisotón dejara más marca de lo que tú y yo pudimos ver.
Y no sé qué cojones hago planteándome eso, si me da igual.
El caso, no me entretengas, lo que venía a decirte es que si solo fue un Polvo de Transición me lo digas que, ¡Joder, no pasa nada! ... Al final, todo se queda entre las sábanas.
¡Ah! por cierto, me quedo con tu libro.
Tenías razón, es genial.
Gracias
Já, y.. ahora que lo pienso, lo recordaré siempre. Quizá porque fue penoso -ya sabes 1, 2, 3-, o porque fue ese, el de Transición, pero el caso es que lo recuerdo. Y quizá tú me recuerdes a mí. O no. La verdad es que me da un poco igual, no busco ser inmoral, al menos no contigo. Aunque hay algo que me dice que me he hecho eterna (o quizá en el fondo quiero serlo) en ti... puede que algún pisotón dejara más marca de lo que tú y yo pudimos ver.
Y no sé qué cojones hago planteándome eso, si me da igual.
El caso, no me entretengas, lo que venía a decirte es que si solo fue un Polvo de Transición me lo digas que, ¡Joder, no pasa nada! ... Al final, todo se queda entre las sábanas.
¡Ah! por cierto, me quedo con tu libro.
Tenías razón, es genial.
Gracias
lunes, 5 de octubre de 2009
...o al menos
Dame un motivo para no hacerlo.
Y procura que sea bueno.
... O al menos, que lleve chocolate.
Y procura que sea bueno.
... O al menos, que lleve chocolate.
lunes, 28 de septiembre de 2009
...Llegará.
Tenía tantas ganas de que llegara, que en cuanto lo vió pasar lo cogió.
Lo cogió: se subió ilusionada pensando en lo que dejaba atrás, lo que acababa de vivir y lo que le esperaba, lo que les esperaba. No llevó maletas, no había sitio para ellas, ni había tenido tiempo para prepararlas, ¿para qué las iba a querer? Ya le tenía a él, tenía lo que había estado negándose durante casi 10 años.
Y ahora... ahora lo tenía ahí, a su lado.
Espera... ¿A su lado?
Miró y No. No estaba ahí, ni en el asiento de atrás, ni delante.. no estaba.
Recorrió el vagón poco a poco, y luego el tren entero acelerando el paso y con cada uno de ellos, la respiración.
No estaba.
Se había subido tan rápido que no se fijó ni en el andén, ni en la dirección... Sus ganas le pudieron, se subió sola y montó castillos en el aire.
El señor Cabeza de Rosa la vió llegar cabreada: se sentía una estúpida, ella nunca había actuado así. Sí vale, era impulsiva, pero no de esa manera. Pero bueno, sabía que no pasa nada, al menos se dió cuenta antes de llegar al destino equivocado y verse sola.
Y ahora Cabeza de Rosa la tiene ahí, sentada en la cama mirando la maleta vacía, pensando si debe ir metiendo algo o bien guardarla en el armario, dónde había estado durante esa media vida.
- No es el momento -le abrió los ojos él-. Pero podría serlo. Te lo dije incluso cuando estaba con ella... El momento llegará.
Lo cogió: se subió ilusionada pensando en lo que dejaba atrás, lo que acababa de vivir y lo que le esperaba, lo que les esperaba. No llevó maletas, no había sitio para ellas, ni había tenido tiempo para prepararlas, ¿para qué las iba a querer? Ya le tenía a él, tenía lo que había estado negándose durante casi 10 años.
Y ahora... ahora lo tenía ahí, a su lado.
Espera... ¿A su lado?
Miró y No. No estaba ahí, ni en el asiento de atrás, ni delante.. no estaba.
Recorrió el vagón poco a poco, y luego el tren entero acelerando el paso y con cada uno de ellos, la respiración.
No estaba.
Se había subido tan rápido que no se fijó ni en el andén, ni en la dirección... Sus ganas le pudieron, se subió sola y montó castillos en el aire.
El señor Cabeza de Rosa la vió llegar cabreada: se sentía una estúpida, ella nunca había actuado así. Sí vale, era impulsiva, pero no de esa manera. Pero bueno, sabía que no pasa nada, al menos se dió cuenta antes de llegar al destino equivocado y verse sola.
Y ahora Cabeza de Rosa la tiene ahí, sentada en la cama mirando la maleta vacía, pensando si debe ir metiendo algo o bien guardarla en el armario, dónde había estado durante esa media vida.
- No es el momento -le abrió los ojos él-. Pero podría serlo. Te lo dije incluso cuando estaba con ella... El momento llegará.
domingo, 20 de septiembre de 2009
Casi media vida
El Señor Cabeza de Rosa no se lo podía creer.
Entró a eso de las 8 menos cuarto de la mañana acompañada de un chico, y el chico.. le sonaba. Ella le dejó ahí, se fue a dar una ducha y el Señor Cabeza de Rosa tuvo algo de tiempo para examinarle, mirarle detenidamente y averiguar de quién se trataba. Tenía que ser alguien importante, de eso estaba seguro: nadie entraba en su habitación. Y de repente, ahí estaba ese desconocido, sentado en la cama mirando la pared, temblando casi podría decir. O quizá era a él a quien le temblaban los pétalos y las espinas.
A los 5 minutos regresó ella: 3 minutos bajo el agua fría para quitarse el olor a tabaco, a fiesta y a alcohol. No consiguió sin embargo librarse de los nervios, y volvió a la habitación vestida con unos jeans negros, una camisa de hombre y la inseguridad pegada a la piel.
Estaba ahí, después de casi 10 años estaba ahí, esperándola, en su habitación, en su cama.
Y no se lo creía, esperaba que al volver de la ducha todo hubiese sido fruto del alcohol: heineken, mojito, vodka, ron, mahou negra, tequila... había bebido mucho... Pero no, no fueron delirios: él estaba ahí, permanecía sentado a los pies de su cama. Y no, no fue el alcohol lo que los llevó hasta ese lugar.
Fueron las ganas, los años acumulados, los impulsos frenados, los besos que se debían, las caricias que no se dieron, las palabras que se dijeron, las que callaron...
- Vamos, túmbate.
- Cómo nos pillen me van a matar, no quiero que tu padre saque la porra.
- Por favor, qué tontería! no tiene porra, placa sí, pero porra no. -Le intentó tranquilizar ella mientras el Señor Cabeza de Rosa la veía temblar-.
Y soltaron las ganas, siguieron impulsos, se pagaron los besos y se cobraron las caricias. Se dijeron algunas palabras y otras muchas, como siempre, se callaron.
- Has cambiado.
- ¿En qué?
- No lo sé, pero no eres el mismo. No eres el chico del Camarón.
- Tampoco tú la del Cameron.
Y es cierto, no eran los mismos, y sin embargo allí estaban: cómo siempre, cómo nunca.
Y Cabeza de Rosa lo comprendió: a la mañana siguiente, ninguno de los dos tendría que arrepentirse.
Entró a eso de las 8 menos cuarto de la mañana acompañada de un chico, y el chico.. le sonaba. Ella le dejó ahí, se fue a dar una ducha y el Señor Cabeza de Rosa tuvo algo de tiempo para examinarle, mirarle detenidamente y averiguar de quién se trataba. Tenía que ser alguien importante, de eso estaba seguro: nadie entraba en su habitación. Y de repente, ahí estaba ese desconocido, sentado en la cama mirando la pared, temblando casi podría decir. O quizá era a él a quien le temblaban los pétalos y las espinas.
A los 5 minutos regresó ella: 3 minutos bajo el agua fría para quitarse el olor a tabaco, a fiesta y a alcohol. No consiguió sin embargo librarse de los nervios, y volvió a la habitación vestida con unos jeans negros, una camisa de hombre y la inseguridad pegada a la piel.
Estaba ahí, después de casi 10 años estaba ahí, esperándola, en su habitación, en su cama.
Y no se lo creía, esperaba que al volver de la ducha todo hubiese sido fruto del alcohol: heineken, mojito, vodka, ron, mahou negra, tequila... había bebido mucho... Pero no, no fueron delirios: él estaba ahí, permanecía sentado a los pies de su cama. Y no, no fue el alcohol lo que los llevó hasta ese lugar.
Fueron las ganas, los años acumulados, los impulsos frenados, los besos que se debían, las caricias que no se dieron, las palabras que se dijeron, las que callaron...
- Vamos, túmbate.
- Cómo nos pillen me van a matar, no quiero que tu padre saque la porra.
- Por favor, qué tontería! no tiene porra, placa sí, pero porra no. -Le intentó tranquilizar ella mientras el Señor Cabeza de Rosa la veía temblar-.
Y soltaron las ganas, siguieron impulsos, se pagaron los besos y se cobraron las caricias. Se dijeron algunas palabras y otras muchas, como siempre, se callaron.
- Has cambiado.
- ¿En qué?
- No lo sé, pero no eres el mismo. No eres el chico del Camarón.
- Tampoco tú la del Cameron.
Y es cierto, no eran los mismos, y sin embargo allí estaban: cómo siempre, cómo nunca.
Y Cabeza de Rosa lo comprendió: a la mañana siguiente, ninguno de los dos tendría que arrepentirse.
viernes, 18 de septiembre de 2009
Conversaciones contigo mientras no estabas 1.
¿Sabes? Bromeas para ti.
Eres como el típico poeta que dedica sus versos a la/el amada/o pero que en realidad los escribe para él, solo que... sin lo de típico claro. No, no eres típico.
Creas chistes, estás siempre dándole vueltas a la cabeza buscando bromas o juegos de palabras ingeniosos con la intención de hacer reír a tu alrededor. O eso es lo que quieres que creamos. Pero no, yo sé que no es así. Lo haces para ti. Quieres reír y no sabes cómo; hace tiempo que dejaste de hacerlo y temes olvidarlo. Temes que el recuerdo de tu risa desaparezca como la suya, y te esfuerzas en escucharla al menos en los demás, siempre en caras ajenas, nunca en boca propia.
Vamos, no me pongas esa cara. A mí me parece genial... si no encuentras a nadie que lo consiga, ¿por qué no hacerlo tú mismo? Sí, ya sabes, eso de "si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo". O algo así, nunca he sido buena con los refranes ni los dichos, ni con las palabras a decir verdad, (quizá por eso paso tanto tiempo callada). Pero tú sí, tú juegas con ellas y las usas a tu antojo, aunque.. me parece que no siempre lo consigues. Pero ey, ánimo, por algo se empieza y tú vas por buen camino.
Y otra vez, deja de mirarme así, quitame esa cara. No, no, tranquilo, no eres tan transparente, es solo que...
... es fácil reconocer a los de tu misa calaña.
Eres como el típico poeta que dedica sus versos a la/el amada/o pero que en realidad los escribe para él, solo que... sin lo de típico claro. No, no eres típico.
Creas chistes, estás siempre dándole vueltas a la cabeza buscando bromas o juegos de palabras ingeniosos con la intención de hacer reír a tu alrededor. O eso es lo que quieres que creamos. Pero no, yo sé que no es así. Lo haces para ti. Quieres reír y no sabes cómo; hace tiempo que dejaste de hacerlo y temes olvidarlo. Temes que el recuerdo de tu risa desaparezca como la suya, y te esfuerzas en escucharla al menos en los demás, siempre en caras ajenas, nunca en boca propia.
Vamos, no me pongas esa cara. A mí me parece genial... si no encuentras a nadie que lo consiga, ¿por qué no hacerlo tú mismo? Sí, ya sabes, eso de "si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo". O algo así, nunca he sido buena con los refranes ni los dichos, ni con las palabras a decir verdad, (quizá por eso paso tanto tiempo callada). Pero tú sí, tú juegas con ellas y las usas a tu antojo, aunque.. me parece que no siempre lo consigues. Pero ey, ánimo, por algo se empieza y tú vas por buen camino.
Y otra vez, deja de mirarme así, quitame esa cara. No, no, tranquilo, no eres tan transparente, es solo que...
... es fácil reconocer a los de tu misa calaña.
sábado, 12 de septiembre de 2009
El centro
Pensaba que iba a ser más dificil. Por supuesto, en ningún momento dice que haya sido fácil, pero tampoco le resultó imposible.
Al principio pensó que era algo temporal y se dedicó a recuperar su vida, a ir recogiendo los pedacitos que habían quedado repartidos, y a buscar los que nunca tuvo, a descubrir esos de los que le habían hablado tanto.
Y sí, había muchos pedazos que juntar, pero era dificil encajarlos, la gente habla mucho, pero nadie explicaba nada. Y así pasaron los días, las semanas, el verano, el invierno, año nuevo... Pensó que había conseguido juntar mucho: tenía todo lo que quería, pero no lo que necesitaba, estaba llena de pedazos que no sabía muy bien como ordenar, ya lo sabía Cabeza de Rosa: asimilación, acomodación y Equilibrio.
Pues bien, había asimilado, había acomodado pero... siempre había sido jodidamente desordenada y eso del equilibrio no lo llevaba muy bien.
Decidió volver, descubrió que le faltaban partes y decidió volver: empezó a buscar las piezas que hacían esquina, las que hacían los bordes entre todas las demás, pero todo era un caos... Necesitaba una referencia y quiso volver.
Pero estaba claro: quería creer que estaba volviendo.
...Volvió entonces al chino, volvió al 127, volvió a marcarle, volvió al s60, volvió al cine, volvió a las fajitas...
Y de tanto volver a pasar por los mismos sitios, reconoció sus pasos, pero no reconoció las esquinas ni los bordes que conformaban su vida: reconoció el centro.
- Creo que lo tengo -afirmó una noche temblando-.
- ¿ Y bien? ¿Habéis vuelto? - preguntó el Señor Cabeza de Rosa.
- No. He vuelto.
Y el Señor Cabeza de Rosa, por primera vez en mucho tiempo, se sitió orgulloso de ella: puede que no hubiera hecho las cosas de la mejor manera posible, puede que haya jodido a conciencia, pero hoy sale a comprar ella su disco de Pereza.
Al principio pensó que era algo temporal y se dedicó a recuperar su vida, a ir recogiendo los pedacitos que habían quedado repartidos, y a buscar los que nunca tuvo, a descubrir esos de los que le habían hablado tanto.
Y sí, había muchos pedazos que juntar, pero era dificil encajarlos, la gente habla mucho, pero nadie explicaba nada. Y así pasaron los días, las semanas, el verano, el invierno, año nuevo... Pensó que había conseguido juntar mucho: tenía todo lo que quería, pero no lo que necesitaba, estaba llena de pedazos que no sabía muy bien como ordenar, ya lo sabía Cabeza de Rosa: asimilación, acomodación y Equilibrio.
Pues bien, había asimilado, había acomodado pero... siempre había sido jodidamente desordenada y eso del equilibrio no lo llevaba muy bien.
Decidió volver, descubrió que le faltaban partes y decidió volver: empezó a buscar las piezas que hacían esquina, las que hacían los bordes entre todas las demás, pero todo era un caos... Necesitaba una referencia y quiso volver.
Pero estaba claro: quería creer que estaba volviendo.
...Volvió entonces al chino, volvió al 127, volvió a marcarle, volvió al s60, volvió al cine, volvió a las fajitas...
Y de tanto volver a pasar por los mismos sitios, reconoció sus pasos, pero no reconoció las esquinas ni los bordes que conformaban su vida: reconoció el centro.
- Creo que lo tengo -afirmó una noche temblando-.
- ¿ Y bien? ¿Habéis vuelto? - preguntó el Señor Cabeza de Rosa.
- No. He vuelto.
Y el Señor Cabeza de Rosa, por primera vez en mucho tiempo, se sitió orgulloso de ella: puede que no hubiera hecho las cosas de la mejor manera posible, puede que haya jodido a conciencia, pero hoy sale a comprar ella su disco de Pereza.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Aunque la llamen Puta
Pasaron meses desde esa pregunta, todo un verano con su calor y sin helados.
Ella no estaba segura de querer hacerlo, no estaba segura de querer una respuesta, pero se la devolvió. Y, obviamente, no recibió lo que esperaba, y mira que el Señor Cabeza de Rosa se lo advirtió.
Se lo temía, el Señor Cabeza de Rosa sabía que le tocaría aguantar un par de voces tras la preguntita de las narices, pero.. ¿qué le iba a hacer? Estaba ahí, siempre estaba ahí.
-¿Amantes? ¿¡Amantes?!
- Sí, amantes, eso dice, y tú lo repites. Amantes, amantes, amantes. Y así una y otra vez...
- Pero los amantes se aman!! y follan, los amantes follan!!!
- Bueno, y tú te lo has tirado, no?
- ¡Pero eso no cuenta! Amantes, hay que joderse!! Yo no le amo! ¿Qué se cree este?
Y pasó el verano.
Y estaba segura de que el oso, apoyado, vió pasar a cientos de personas: amigos, hermanos, novios, matrimonios, nueros, yernos, nietos y abuelos, royos, follamigos, exparejas, colegas, compañeros...
Pero no vió Amantes, y el Señor Cabeza de Rosa Seca sabía perfectamente que ella quería dejarse ver, aunque estuviera prohibido, aunque la llamaran PUTA.
Ella no estaba segura de querer hacerlo, no estaba segura de querer una respuesta, pero se la devolvió. Y, obviamente, no recibió lo que esperaba, y mira que el Señor Cabeza de Rosa se lo advirtió.
Se lo temía, el Señor Cabeza de Rosa sabía que le tocaría aguantar un par de voces tras la preguntita de las narices, pero.. ¿qué le iba a hacer? Estaba ahí, siempre estaba ahí.
-¿Amantes? ¿¡Amantes?!
- Sí, amantes, eso dice, y tú lo repites. Amantes, amantes, amantes. Y así una y otra vez...
- Pero los amantes se aman!! y follan, los amantes follan!!!
- Bueno, y tú te lo has tirado, no?
- ¡Pero eso no cuenta! Amantes, hay que joderse!! Yo no le amo! ¿Qué se cree este?
Y pasó el verano.
Y estaba segura de que el oso, apoyado, vió pasar a cientos de personas: amigos, hermanos, novios, matrimonios, nueros, yernos, nietos y abuelos, royos, follamigos, exparejas, colegas, compañeros...
Pero no vió Amantes, y el Señor Cabeza de Rosa Seca sabía perfectamente que ella quería dejarse ver, aunque estuviera prohibido, aunque la llamaran PUTA.
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